El viceministro Gustavo Torrico cuestionó la veracidad de los sondeos que muestran al MAS en caída y aseguró que existe un voto duro ya decidido que no se expresa públicamente. “No es voto indeciso, es voto oculto”, sentenció, al advertir que el MAS podría sorprender en las urnas tal como lo hizo en 2020.
El viceministro Gustavo Torrico puso en tela de juicio la fiabilidad de las encuestas políticas que muestran un retroceso del Movimiento al Socialismo (MAS) en la intención de voto. Según él, estos sondeos no reflejan la realidad del electorado boliviano, ya que muchas personas prefieren no revelar públicamente su apoyo al MAS por diversos motivos sociales o políticos. Torrico afirmó con énfasis que “no es voto indeciso, es voto oculto”, dejando en claro que existe una masa silenciosa de votantes que podría inclinar la balanza en las próximas elecciones.
Torrico subrayó que el llamado “voto oculto” —una forma de respaldo que no se manifiesta en encuestas ni en espacios públicos— será decisivo en los resultados electorales. A su juicio, este fenómeno ya se vivió en elecciones pasadas, como en 2020, cuando el MAS sorprendió al obtener una victoria amplia pese a los pronósticos desfavorables. De esta manera, advirtió que los analistas y rivales políticos no deben subestimar el apoyo que aún conserva el partido oficialista.
El viceministro también sugirió que el MAS está experimentando un “resurgimiento silencioso”, que no se evidencia en los medios ni en los estudios de opinión. Este fenómeno, según Torrico, está relacionado con el arraigo que el partido tiene en sectores populares y rurales, donde el trabajo de base se mantiene activo y constante. Esa presencia territorial, aunque menos visible en el discurso urbano o mediático, podría consolidarse al momento de las votaciones.
Con sus declaraciones, Torrico lanzó una advertencia directa a la oposición y a quienes consideran al MAS como una fuerza en decadencia. Al insistir en la existencia de un voto firme y silencioso, pidió no confiarse en escenarios proyectados exclusivamente por las encuestas. En su visión, la verdadera medición será en las urnas, donde el “voto oculto” podría alterar completamente el mapa político que hoy aparenta estar definido.





