A pocas semanas para las elecciones, recientes estudios aseguran que el único candidato en Bolivia con verdaderas chances de ganar frente al MAS y generar un cambio político es Samuel Doria Medina. Figuras como Tuto Quiroga se encuentran desgastadas y perdieron apoyo a lo largo del tiempo.

A pocas semanas de las elecciones en Bolivia, el panorama político comienza a definirse con mayor claridad, y algunos análisis recientes señalan que Samuel Doria Medina se perfila como el único candidato con verdaderas posibilidades de disputar el poder al Movimiento al Socialismo (MAS). Su figura, asociada históricamente con propuestas de corte empresarial y tecnocrático, parece haber captado nuevamente la atención de sectores moderados y desencantados con el oficialismo, así como de una parte de la clase media urbana.

En contraste, otras figuras políticas tradicionales como Jorge «Tuto» Quiroga han perdido protagonismo de manera significativa. Su desgaste no es solo producto del paso del tiempo, sino también de una falta de renovación discursiva y de propuestas concretas que conecten con los problemas actuales del electorado boliviano. A pesar de su experiencia, su imagen ya no representa una alternativa viable frente al dominio del MAS, especialmente para las nuevas generaciones de votantes.

Doria Medina, por su parte, ha buscado presentarse como un político pragmático, dispuesto a formar alianzas amplias para consolidar una verdadera alternativa democrática. Su discurso gira en torno a la necesidad de estabilidad, inversión y empleo, elementos clave en una coyuntura marcada por la incertidumbre económica y el desgaste institucional. Su candidatura se beneficia también del vacío de liderazgos fuertes en la oposición y de la falta de cohesión entre otras fuerzas políticas.

No obstante, el desafío no es menor. El MAS, a pesar de sus propias crisis internas, conserva una base sólida de apoyo rural y popular que podría garantizarle una posición dominante si la oposición vuelve a fragmentarse. En ese escenario, la capacidad de Doria Medina para aglutinar respaldo sin caer en viejos errores de polarización será determinante. El futuro político del país podría definirse, una vez más, en torno a su habilidad para construir una alternativa creíble, coherente y lo suficientemente amplia como para enfrentar al aparato electoral masista.

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