La ausencia de mandatarios vecinos y de aliados ideológicos del Gobierno marcó el tono diplomático de la celebración.

Los actos oficiales por el Bicentenario de Bolivia, encabezados por el presidente Luis Arce en la Casa de la Libertad de Sucre, contaron con la presencia de una sola mandataria extranjera: la presidenta de Honduras, Xiomara Castro. Ni Lula da Silva, ni Nicolás Maduro, ni Daniel Ortega, ni el presidente de Cuba asistieron a la ceremonia, pese a ser considerados aliados ideológicos del Gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS). Tampoco participaron presidentes de países vecinos.

Según fuentes oficiales, llegaron delegaciones diplomáticas de 15 países, entre ellos China, México y Chile, pero sin representación a nivel presidencial. La soledad diplomática fue interpretada por analistas como una señal del debilitamiento del posicionamiento internacional de Bolivia y del aislamiento progresivo del oficialismo en el escenario regional, incluso dentro del bloque de gobiernos afines.

La ceremonia conmemoró los 200 años de la independencia nacional, en un contexto de crisis económica, polarización política y crecientes críticas al manejo institucional. El discurso de Arce se centró en defender el modelo económico del MAS, sin autocrítica ni propuestas de unidad nacional. La ausencia de líderes internacionales en un evento de tal magnitud evidenció el momento complejo que vive Bolivia en materia de relaciones exteriores.

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