El presidente interino de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, Sebastián Daroca, advirtió que el país enfrenta un deterioro sostenido en su sector energético.
La advertencia del titular de YPFB refleja la profundidad de los problemas estructurales que enfrenta el sector energético boliviano. Según Daroca, la falta de inversión en exploración y el agotamiento de los campos han provocado una caída sostenida en las reservas y en la producción de gas natural.
Este retroceso marca un punto de inflexión para el país, que durante años fue uno de los principales exportadores de gas de la región. De mantenerse la tendencia actual, Bolivia podría verse obligada a importar gas en un plazo de cuatro a cinco años, un escenario que implicaría un cambio drástico en su modelo energético.
El diagnóstico se produce en un contexto de inestabilidad institucional, tras recientes cambios en la dirección del sector de hidrocarburos y en medio de una crisis por la calidad y el abastecimiento de combustibles. Las dificultades en la distribución de diésel y gasolina han generado protestas de transportistas y sectores productivos.
Analistas coinciden en que la situación actual es el resultado de problemas acumulados durante más de una década, que incluyen decisiones de política energética, falta de inversión y una gestión cuestionada. En este escenario, el Gobierno enfrenta el desafío de revertir la tendencia y evitar que la advertencia de una crisis energética se materialice en el corto plazo.




