El presidente boliviano Rodrigo Paz entregó un vehículo, antenas de internet y prometió una sede a una organización vecinal de El Alto, lo que generó críticas desde distintos sectores.

El mandatario realizó el anuncio durante el aniversario de una junta vecinal y entregó personalmente las llaves del vehículo a un dirigente local. Además, destacó que las antenas beneficiarían a miles de estudiantes y mencionó futuros proyectos para la zona, aunque aclaró que la construcción de la sede aún debe evaluarse.

Las reacciones no tardaron en aparecer. Representantes del transporte y dirigentes vecinales criticaron la decisión y cuestionaron por qué los beneficios se otorgaron a un solo sector. Algunos señalaron que este tipo de acciones no resuelven problemas estructurales ni responden a las necesidades de la mayoría.

El analista político Ilya Fortún sostuvo que la medida refleja una “cultura prebendalista” arraigada en el país, vinculada a la entrega de beneficios a cambio de apoyo. Otros especialistas compararon el hecho con prácticas de gobiernos anteriores, donde se otorgaron bienes a organizaciones sociales sin criterios claros ni transparencia.

Desde el oficialismo defendieron la iniciativa como una forma de apoyo a sectores sociales, aunque hasta el momento el Gobierno no brindó detalles sobre el financiamiento ni respondió a los cuestionamientos. El episodio reavivó el debate sobre la relación entre el poder político y las organizaciones sociales en Bolivia.

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