El exmandatario desafió al presidente a visitar su bastión político en Cochabamba y aseguró que allí le mostrarían “cómo se gobierna”, mientras continúan las protestas y bloqueos que mantienen en tensión al país.

El expresidente boliviano Evo Morales intensificó este miércoles su enfrentamiento con el presidente Rodrigo Paz al desafiarlo públicamente a visitar el Trópico de Cochabamba, la región que constituye su principal base política y sindical.

Durante un acto realizado en Lauca Ñ, Morales respondió a recientes declaraciones del mandatario y sostuvo que está dispuesto a debatir sobre los problemas que atraviesa Bolivia. «Si es machito, que venga», afirmó ante sus seguidores, al tiempo que aseguró que en esa región podrían enseñarle al jefe de Estado «cómo se gobierna».

Las declaraciones se producen en un contexto de creciente confrontación política. Días atrás, Paz había instado a Morales a presentarse en La Paz y dejar de resguardarse en Cochabamba, donde permanece protegido por organizaciones cocaleras mientras enfrenta una investigación judicial por presunta trata agravada de personas, acusaciones que el exmandatario rechaza.

La disputa entre ambos líderes ocurre en medio de una profunda crisis social y económica. Desde hace más de cinco semanas, sindicatos, organizaciones campesinas, mineros, transportistas y docentes mantienen protestas y bloqueos de carreteras para exigir la renuncia del presidente.

En La Paz, las movilizaciones derivaron en enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Los protestantes levantaron barricadas y protagonizaron incidentes cerca de la sede del Gobierno, mientras las autoridades buscan recuperar el control de las principales rutas afectadas por los cortes.

El Ejecutivo sostiene que las protestas forman parte de una estrategia de desestabilización impulsada por sectores afines a Morales. Los manifestantes, en cambio, denuncian el deterioro económico, la escasez de productos básicos y la falta de respuestas oficiales a sus reclamos.

Con las movilizaciones activas en distintos puntos del país y sin avances concretos en un proceso de diálogo, Bolivia continúa atravesando uno de los momentos de mayor tensión política de los últimos años.

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