Más de 5.000 transportistas de carga pesada permanecen atrapados desde hace más de seis semanas en distintas carreteras de Bolivia debido a los bloqueos impulsados por organizaciones sindicales, campesinas y sectores afines al expresidente Evo Morales.
La situación es especialmente crítica en la zona de Sayari, sobre la ruta que conecta Cochabamba con Oruro, donde cientos de camiones permanecen inmovilizados a más de 4.000 metros de altitud y bajo temperaturas invernales extremas. Los transportistas aseguran que enfrentan condiciones precarias y que muchos sobreviven gracias a la ayuda mutua entre conductores.
Algunos choferes relataron que deben hervir agua de pequeños cursos naturales para consumirla y organizar ollas comunes para alimentarse. También advirtieron sobre la situación de quienes padecen enfermedades crónicas, como diabetes, ya que la falta de medicamentos y atención médica agrava los riesgos para su salud.
Ante este panorama, transportistas y empresarios del sector realizaron movilizaciones en Cochabamba para exigir la liberación de las rutas y la asistencia inmediata a los conductores varados. Según denunciaron, además de las dificultades humanitarias, las demoras generan importantes pérdidas económicas, multas contractuales y costos adicionales para las empresas.
Organismos como la Defensoría del Pueblo, la Cruz Roja y Cáritas iniciaron operativos de ayuda para entregar alimentos y medicamentos a los afectados. Mientras tanto, los bloqueos continúan en varias regiones del país y mantienen interrumpido el transporte de mercancías, profundizando los problemas de abastecimiento y las pérdidas económicas que ya suman miles de millones de dólares.




