El Gobierno de Bolivia acusó este jueves a sectores vinculados al expresidente Evo Morales y al narcotráfico de impulsar un “plan macabro” para desestabilizar la gestión de Rodrigo Paz.

El vocero presidencial José Luis Gálvez aseguró que detrás de las protestas existe financiamiento del narcotráfico y sostuvo que algunos dirigentes buscan provocar la caída del Gobierno. Según afirmó, las demandas sociales planteadas por distintos sectores ya fueron atendidas en gran parte, pero ciertos grupos continúan promoviendo movilizaciones y bloqueos con fines políticos.

Gálvez apuntó directamente contra el expresidente Evo Morales y dirigentes afines al evismo, a quienes acusó de intentar “tomar por la fuerza” lo que no lograron mediante elecciones. Además, vinculó las protestas con organizaciones criminales relacionadas al narcotráfico y aseguró que el país enfrenta una lucha para desmantelar esas redes.

El funcionario también cuestionó el financiamiento de las movilizaciones y pidió a la población preguntarse de dónde provienen los recursos utilizados para sostener los bloqueos, el traslado de manifestantes y otros gastos. Asimismo, relacionó las recientes muertes ocurridas durante las protestas con el conflicto político y acusó a Morales y al narcotráfico de ser responsables indirectos de esos hechos.

Pese al endurecimiento del discurso oficial, el Gobierno sostuvo que mantiene abierta la posibilidad de diálogo con sectores movilizados. Gálvez destacó las conversaciones iniciadas con mineros cooperativistas y otros grupos sociales, aunque advirtió que el Ejecutivo utilizará todas las herramientas constitucionales para preservar el orden democrático y evitar nuevos hechos de violencia.

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