La crisis de abastecimiento en Bolivia se agrava en medio de los bloqueos y protestas que afectan distintas regiones del país. En ciudades como La Paz y El Alto, cientos de personas realizan extensas filas para conseguir alimentos básicos, mientras el Gobierno implementó un sistema de control.
La medida busca evitar compras repetidas y garantizar que más familias puedan acceder al producto, que se comercializa en puestos estatales a 35 bolivianos. En contraste, en mercados privados el precio del pollo alcanza entre 100 y 120 bolivianos debido a la escasez y a las dificultades para transportar mercadería por los cortes de ruta.
El desabastecimiento ocurre en un contexto de más de 40 bloqueos activos en distintas zonas del país, especialmente en los alrededores de La Paz y El Alto. Las protestas también provocaron faltantes de combustible, problemas en el transporte público y demoras en la distribución de productos esenciales.
En medio de la tensión social, varios ciudadanos responsabilizaron al expresidente Evo Morales y a la crisis política que atraviesa el país. Además, Argentina comenzó a enviar ayuda alimentaria, principalmente pollo, que es distribuida por el Ejército boliviano en centros de abastecimiento estatales.
La situación también impacta en el plano político. Mientras continúan las protestas impulsadas por sectores ligados al Movimiento al Socialismo (MAS), el Gobierno de Rodrigo Paz intenta contener el conflicto y recuperar la circulación en las rutas bloqueadas para normalizar el abastecimiento.





